Costa Rica afronta en unas semanas unas elecciones presidenciales y legislativas que marcarán el rumbo del país para los próximos cuatro años. Para estos comicios el debate político se centra en la situación económica y fiscal, el empleo y el coste de la vida, la inseguridad ciudadana y la calidad de los servicios públicos, especialmente en educación y sanidad. En este contexto, los costarricenses muestran aún un elevado nivel de indecisión de cara a su voto en las elecciones presidenciales, si bien todo parece indicar que el oficialismo parte con una amplia ventaja que incluso podría hacerles ganar sin necesidad de una segunda vuelta.
En Costa Rica, las elecciones presidenciales se ganan por el candidato que sea más votado, siempre que supere el 40 % del voto, algo que no suele suceder ante la fragmentación política existente. Sin embargo, en estas elecciones el oficialismo, bajo la candidatura de la exministra del presidente Rodrigo Chaves, Laura Fernández, podría llegar a superar esta marca y convertirse en presidenta del país centroamericano sin una segunda ronda. Su programa, basado en la continuidad de las políticas del presidente Chaves, se caracteriza por un populismo de derechas que busca distanciarse de la política partidista tradicional, abrazando también valores conservadores y pro-mercado. Hacen también en un importante énfasis en la seguridad, vista como uno de uno de los principales problemas del país, defendiendo un modelo similar al del presidente salvadoreño Nayib Bukele, que visitó recientemente el país para inaugurar una megacárcel abierta por el actual gobierno costarricense.
Frente a la candidatura de Laura Fernández, se sitúa como principal alternativa Álvaro Ramos Chaves, si bien es también uno de los candidatos que más rechazo genera al presentarse por uno de los partidos tradicionales históricos del país, el centrista Partido de Liberación Nacional (con aproximaciones hacia la socialdemocracia, siendo miembro de la Internacional Socialista). Según las últimas encuestas electorales, ronda el 8,5 % de intención de voto. Por debajo se coloca el derechista radical Fabricio Alvarado, que ya repite candidatura en estas elecciones bajo las siglas de Nueva República, contando con una intención de voto de alrededor un 4,5 %. Ariel Robles, del izquierdista Frente Amplio, se sitúa con un 4 %, mientras que la ex primera dama y candidata del centroizquierdista Agenda Ciudadana, Claudia Dobles, registra un 3,5 %. Los demás candidatos (hay 20 en total) se quedan por debajo del 2 %.

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