Suecia inicia su recta final de cara a las próximas elecciones generales, que tendrán lugar el próximo mes de septiembre. Y lo hace con un gobierno conservador que acusa el desgaste tras tres años en el poder. Las fricciones internas entre el Partido Moderado del primer ministro Ulf Kristersson y sus aliados del derechista radical Demócratas Suecos han favorecido principalmente al segundo, mientras que han desgastado al bloque de derechas. Especial daño ha supuesto esta colaboración con la derecha radical, que ha supuesto cesiones en temas como la inmigración o la seguridad, para los Liberales, que a día de hoy se quedarían sin representación parlamentaria.
Ante este contexto, los Socialdemócratas de la ex primera ministra Magdalena Andersson continúan en primera posición, centrando su discurso político en denunciar la dependencia del Ejecutivo respecto a la derecha radical y denunciar retrocesos con respecto al Estado del Bienestar en el país. Su liderazgo en las encuestas les sitúa como claros favoritos de cara a las elecciones generales de 2026, con posibilidades incluso de poder formar gobierno sin necesidad de Centro o Izquierda. Sin embargo, mucho depende de qué partidos terminen por debajo de la barrera electoral del 4 % y los márgenes no son suficientemente amplios como para dar por descartado cualquier escenario electoral para septiembre.
Por ahora, los Socialdemócratas se colocan por encima del 34 %, consolidando un crecimiento de más de 4 puntos con respecto a las elecciones de 2022. En cuanto a los Demócratas Suecos, terminaron el año en tendencia ascendente, rozando el 22 %. El Partido Moderado acusa un ligero y progresivo desgaste, cayendo ya por debajo del 18 %. Muy por debajo se quedan la Izquierda, con un 7 %, y los Verdes, con un 6 %. Y, rondando el 4 % de la barrera electoral, se mantienen Centro y los Democristianos, mientras que los Liberales apenas registran un 2 %.

Be the first to comment