La aparición de Bulgaria Progresista para las elecciones legislativas del próximo 19 de abril ha supuesto todo un terremoto. El partido fundado por el expresidente Rumen Radev, que dimitió en enero, tras más de 8 años en el cargo, para concurrir a las elecciones, aspira a ser la primera fuerza política del país, atrayendo votos desde prácticamente la totalidad de electorados.
Rumen Radev, que llegó a la presidencia como candidato independiente apoyado por los socialistas, podría aprovechar así su amplia popularidad para entrar con fuerza en el Parlamento, con el objetivo de romper la inestabilidad política que lleva años viviendo el país. Estas son, de hecho, las octavas elecciones legislativas en 5 años. Durante su presidencia, ha sido bastante activo, muy por encima de lo normal para la figura de un presidente, en buena medida motivado por la inestabilidad política, lo que le ha llevado a nombrar varios gobiernos interinos.
Radev ha apoyado los nuevos avances del país en la integración europea, como la adopción del euro, pero con ciertas reservas. Esto unido a sus críticas al apoyo militar a Ucrania o las sanciones a Rusia por la guerra en Ucrania (si bien ha condenado la invasión rusa), le han valido críticas por ser «prorruso». Nos encontramos por tanto ante un líder clásico del centroizquierda tradicional búlgaro, con elementos populistas y moderadamente conservadores en materia social.
Esta posición le ha granjeado apoyos entre amplias capas de la población búlgara, entre la cual cunde un importante hastío y descontento hacia la política y la corrupción. Así, en la última media de encuestas electorales el nuevo partido Bulgaria Progresista se coloca con un 30,5 % de intención de voto, 10 puntos por encima del centroderecha GERB-SDS, que desciende 4 puntos desde diciembre. En tercera posición se queda el centrista liberal Continuemos el Cambio-Bulgaria Democrática, que baja 7 puntos hasta el 12 %.
Por debajo se queda el ultraderechista Renacimiento, que pierde 6 puntos, hasta el 13 %. El discurso soberanista de Radev capta una importante parte del voto que se había movido en estos años hacia los partidos de derecha radical, que capitalizaron buena parte del descontento con la corrupción y la globalización. Así, otros partidos de derecha radical como ‘Moralidad, Unidad, Honor’ o Grandeza bajan hasta el 3,5 % y el 2,5 %, respectivamente, pudiendo quedarse sin representación. Existe Tal Pueblo, de derecha populista y que llegó a ganar las elecciones parlamentarias en julio de 2021 capitalizando el voto anticorrupción, baja hasta el 2 %.
El centrista y representante de la minoría turca DPS se coloca con un 10 %, mientras que su escisión APS baja hasta el 1,5 %. Por su parte, uno de los grandes perjudicados por la candidatura de Radev podría ser el Partido Socialista, que ocupa un espacio político similar, bajando hasta el 4 %. Por último, el centrista Siyanie aparece con un 2,5 %, aún por debajo de la barrera electoral del 4 %.

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