TURQUÍA: El kemalista CHP y el derechista AKP se mantienen en empate técnico

Turquía se mantiene en una situación de gran tensión política, cuando casi se cumple 1 año desde la detención y entrada en prisión del alcalde de Estambul y favorito en la oposición para enfrentarse a Erdoğan en las presidenciales, Ekrem İmamoğlu. La arbitrariedad de su detención, junto a otras decenas de cargos del opositor CHP, justificadas en supuesta corrupción, son una muestra del carácter cada vez más autoritario del gobierno de Erdoğan, que se ha visto dañado ante la opinión pública por la alta inflación y malos datos económicos de los últimos años, que le llevaron a una importante derrota en las elecciones locales de 2024 en favor del CHP.

Así, el principal foco de tensión sigue siendo el caso judicial contra el alcalde de Estambul, Ekrem İmamoğlu. El líder opositor permanece encarcelado desde marzo de 2025 acusado de corrupción y vínculos con terrorismo, en un proceso que incluye a centenares de funcionarios municipales y que la oposición denuncia como un intento de apartarlo definitivamente de la política nacional. En paralelo, el líder del opositor Partido Republicano del Pueblo (CHP), Özgür Özel, ha acusado al gobierno de instrumentalizar el sistema judicial para debilitar a sus adversarios, en un clima político cada vez más polarizado tras las protestas que siguieron a la detención del alcalde el año pasado.


En este contexto, Erdoğan llevó a cabo en febrero una remodelación de su gabinete que destacó por el polémico nombramiento del exfiscal Akın Gürlek como ministro de Justicia y de Mustafa Çiftci como ministro del Interior. Fiscal que promovió la causa contra İmamoğlu y otros cargos municipales del CHP en Estambul, esta decisión fue duramente criticadas por la oposición. Al mismo tiempo, Ankara continúa manteniendo una intensa agenda exterior en un entorno regional cada vez más volátil, con iniciativas diplomáticas en Oriente Medio y Asia y con la cuestión kurda —vinculada al conflicto con el PKK— como uno de los ejes centrales tanto de la política de seguridad como del debate político interno, asociada también al intento de reforma constitucional que está siendo promovida por Erdoğan.

En este contexto, el CHP se mantiene estable con en torno a un 32,5 % de intención de voto, unos 7 puntos de voto por encima de las últimas elecciones. Por su parte, la derecha islamodemócrata del AKP de Erdoğan se queda con un 31,5 % (-4 puntos). En tercera posición se consolida la izquierda kurda de DEM, con un 9 %, por encima del ultranacionalista MHP, que se queda con un 7,5 % (-2,5). En el ámbito nacionalista, İYİ se sitúa con un 5,5 %, por encima de Llave (4 %) y Victoria (3,5 %). El islamista YRP se mantiene con un 3 % y el izquierdista radical TİP continúa con un 1,5 %. Las elecciones deberían ser, como tarde, dentro de poco más de dos años, si bien podrían terminar celebrándose antes.

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