La recta hacia las elecciones generales en Hungría se va acercando a su fin. Tras 16 años de gobierno consecutivo del ultraconservador Fidesz de Viktor Orbán, que se ha ido radicalizando con los años, estas elecciones suponen el mayor desafío a su poder ante la fortaleza mostrada por el partido opositor TISZA en las encuestas. Liderado por Péter Magyar, antiguo miembro del circulo cercano de Orbán, surgió en las elecciones europeas de 2024 como denuncia de la corrupción del gobierno y la deriva autoritaria de Orbán, logrando aunar la práctica totalidad del voto opositor, de izquierdas a derechas, y atraer a votantes descontentos con Fidesz ante la situación política y el deterioro de la economía.
Así, nos encontramos ante una elección en la que la oposición cuenta con las mayores posibilidades de ganar desde que Orbán llegara al gobierno en 2010. De acuerdo con la última media de encuestas electorales, TISZA se sitúa con un 48,5 % de intención de voto, unos 8 puntos por encima de Fidesz, que pierde 14 puntos respecto a las elecciones de 2022 y se queda con un 40 %. Por ver está cómo quedaría un panorama así en escaños, dado el sistema electoral del país, en el que más de la mitad de la representación se decide en distritos uninominales. Pese a la caída de Fidesz, su fortaleza, especialmente en zonas rurales, podría limitar la mayoría opositora, haciendo además casi imposible una mayoría de dos tercios que pudiera revertir las reformas constitucionales aprobadas estos años. Tampoco queda claro si habrá presencia de más partidos, dado que el ultraderechista Nuestra Patria se sitúa con un 5,5 %, al borde de la barrera electoral del 5 %, y otros partidos como Coalición Democrática (2,5 %) o Perro de Dos Colas (2,5 %) se sitúan claramente por debajo.

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