Se mantiene la luna de miel para el TISZA del primer ministro Péter Magyar tras su victoria electoral de abril y el inicio de su gobierno en mayo. El inicio del mandato de Magyar ha estado enfocado en desmantelar el engranaje institucional establecido por 16 años de gobierno de Viktor Orbán, que debilitó el sistema democrático del país.
En estos primeros meses, el gobierno ha logrado aprobar, gracias a la mayoría parlamentaria de dos tercios que le respalda, una reforma constitucional que ha llevado a la renuncia del presidente, aliado de Orbán, limita los mandatos del primer ministro a 8 años y de los diputados a 12 años e impulsa la renovación de órganos constitucionales como el Tribunal Constitucional, tomados durante estos años por aliados de Fidesz. Además, las reformas impulsadas para reforzar la lucha contra la corrupción han permitido que la Comisión Europea desbloquee los 16.000 millones de euros en fondos europeos que estaban bloqueados, si bien su desembolso se materializará una vez se implementen.
En este contexto, TISZA mantiene un apoyo hegemónico, con un 68,5 % de intención de voto, creciendo 13 puntos con respecto a las elecciones de abril, aglutinando a la práctica totalidad de la antigua oposición a Orbán y a una importante proporción de antiguos votantes de Fidesz. Por el contrario, Fidesz-KDNP se queda con un 23 % (-13). El ultraderechista Nuestra Patria se sitúa con un 6,5 % y por debajo de la barrera electoral se quedan la Coalición Democrática (1,5 %) y el satírico Perro de Dos Colas (1 %).

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