Alemania ha vivido un 2025 convulso políticamente. Las elecciones del pasado mes de febrero dejaron a la ultraderecha como segunda fuerza con su mejor resultado histórico desde la República de Weimar y han conducido a la formación de una nueva gran coalición extremadamente débil entre democristianos y socialdemócratas. El SPD perdió el liderazgo del ejecutivo tras ser castigado por la falta de liderazgo de Olaf Schoz, que sufrió de un contexto muy difícil y una coalición muy heterogénea con unos liberales que apenas encajaban dentro de la política económica socialdemócrata-verde.
La nueva legislatura alemana ha arrancado marcada por una debilidad estructural del centro político, lo que se ve también en las encuestas electorales. La coalición entre CDU/CSU y SPD garantiza, por ahora, la estabilidad institucional, pero gobierna desde una posición defensiva, condicionada por el fuerte ascenso de la AfD como principal fuerza de oposición. Esta presión ha reconfigurado las prioridades del Ejecutivo, haciendo que los democristianos estén prestando una mayor atención al endurecimiento de la política migratoria, materia en la cual ya han adoptado múltiples medidas, si bien no ha logrado frenar el ascenso ultra.
La AfD sigue consiguiendo dominar buena parte del debate público con una estrategia de confrontación permanente y búsqueda de normalización institucional, mientras que Verdes y Die Linke ejercen una oposición más programática, aprovechando las contradicciones del SPD por participar en el actual ejecutivo que dominan los democristianos. Todo ello se desarrolla bajo el horizonte constante de las diferentes elecciones estatales, entre ellas las de Berlín, que condicionan las decisiones del Gobierno y refuerzan una política de corto plazo. La legislatura se perfila así como un periodo de gestión del riesgo político y contención de las tensiones que atraviesan el sistema alemán, con la esperanza puesta en una mejora de la situación económica nacional que pueda dar sus frutos a la coalición gubernamental a nivel electoral.
Por el momento, 2025 termina con un empate técnico entre AfD y CDU/CSU, que se ha venido manteniendo durante los últimos meses del año, rondando ambos partidos el 25-26 %. Por su parte, los socialdemócratas no levantan cabeza, lo que sigue alimentando las tensiones internas, y se queda en torno al 14 %. Apenas un par de puntos por debajo se sitúan Los Verdes, con un 12 %, un nivel sobre el que apenas se han movido desde las elecciones. Por su parte, Die Linke consolida el crecimiento experimentado durante la pasada campaña electoral y se alza con más de un 10 %. Por debajo de la barrera electoral continúan la izquierda nacional-populista de BSW y el liberal FDP, con un 3-4 %.

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