Hungría inicia 2026 con una carrera electoral realmente competida. Las encuestas muestran que estas elecciones de abril de 2026 podrían ser las más competidas desde la llegada al poder del ultraconservador Viktor Orbán en 2010. Así, llegamos a este año con el opositor TISZA, liderado por Péter Magyar, como primera fuerza política en intención de voto, aunque con una ventaja reducida sobre el Fidesz-KDNP.
Durante el año 2025, el gobierno de Orbán ha continuado con su deriva iliberal en Hungría, profundizando en sus ataques contra libertades individuales y el control político sobre medios, universidades y el poder judicial, así como en su discurso soberanista y euroescéptico. De esta manera, ha continuado el conflicto con las instituciones europeas, manteniéndose las negociaciones para el desbloqueo de los fondos europeos congelados por problemas relacionados con el Estado de derecho, la corrupción y la independencia judicial. La falta de avances ha retrasado las inversiones públicas en el país profundizando el deterioro de la situación económica en el país, causa principal del creciente descontento con Orbán durante el último año.
Este contexto llevó a la convocatoria de protestas a lo largo del año, sobre todo en Budapest, vinculadas a la inflación persistente, el deterioro de servicios públicos y la percepción de autoritarismo creciente. Aunque estas movilizaciones no pusieron en riesgo inmediato la estabilidad del gobierno, que cuenta con una amplia mayoría parlamentaria y control de las instituciones, sí evidenciaron cierta fatiga política y una sociedad cada vez más dividida entre el bloque oficialista y un campo opositor ahora concentrado en torno a TISZA.
Así, TISZA ha conseguido prácticamente monopolizar la oposición democrática en el país, consolidando en las encuestas un 45 % de intención de voto, el mayor porcentaje nunca obtenido por una candidatura opositora a Orbán, muy por encima del 34,4 % que consiguió la alianza unitaria opositora en las elecciones de 2022. Fidesz-KDNP se mantiene muy por debajo de la marca de las últimas elecciones, si bien habría conseguido repuntar durante el tramo final del año, alcanzando el 42 % de intención de voto. En torno a la barrera electoral del 5 % se sitúan el ultraderechista Movimiento Nuestra Patria (5 %), la progresista Coalición Democrática (3,5 %) y el satírico Perro de Dos Colas (3,5 %).

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