Cambio importante en la situación electoral del Reino Unido tras el nombramiento de Andy Burnham como nuevo líder laborista y primer ministro. El desgaste del anterior jefe de gobierno, Keir Starmer, que dejó al partido en la lucha con los conservadores por la segunda posición y con un amplio retroceso en las elecciones locales de mayo, llevó a Burnham a volver a posicionarse como líder laborista. Su amplia victoria en la by-election de Makerfield para ser diputado de la Cámara de los Comunes forzó la dimisión de un Starmer que se vio crecientemente presionado dentro del partido.
Con el nuevo liderazgo de Burnham, bastante enfocado en mejorar la comunicación política del gobierno y revertir algunas decisiones polémicas de Starmer, la situación del Partido Laborista vuelve a mejorar en las encuestas, al menos por ahora. En su primer mes, Burnham ha vuelto a situar a los laboristas en primera posición, con un 26 % de intención de voto y después de año y medio por debajo de Reform UK, que baja hasta el 23,5 %.
El Partido Conservador, cuya líder Kemi Badenoch está logrando buenos datos de valoración en las encuestas, repunta ligeramente hasta el 20 %, volviendo a situarse con una proyección de más de 100 escaños. Los Verdes son uno de los grandes perjudicados por la llegada de Burnham, dado que recogieron buena parte del voto laborista descontento con Starmer, bajando hasta el 11,5 %. Por su parte, los Liberal Demócratas bajan ligeramente hasta el 10,5 %, aunque con una proyección de escaños muy estable.

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