Lula da Silva da la vuelta a la primera vuelta de las elecciones presidenciales y consigue un histórico cuarto mandato. Por primera vez en la historia de Brasil, gana un candidato que no fue primero en la primera ronda de las elecciones, tras conseguir en la campaña movilizar a abstencionistas y atraer a votantes que optaron por votar nulo o blanco en primera vuelta. Así, la ventaja de 2,2 millones de votos del derechista radical de Flávio Bolsonaro se desvaneció pasando a una victoria por 4,4 millones de votos para el progresista Lula da Silva, que se enfrentará a un mandato presidencial con una distribución parlamentaria más hostil que en los últimos cuatro años, ante el crecimiento del bolsonarista Partido Liberal en las legislativas de hace tres semanas.
La victoria de Lula da Silva, que ha conseguido un 51,8 % del voto, más que en 2022, cuando venció a Jair Bolsonaro con un 50,9 %, se ha fundamentado en un crecimiento en zonas urbanas, unido al mantenimiento de amplios márgenes en el norte y noreste del país. Muy significativo del cambio del voto entre ambas vueltas de las elecciones presidenciales ha sido el resultado del estado de Minas Gerais, el segundo más poblado del país y el que suele marcar la victoria en las presidenciales al ser el más parecido al conjunto de Brasil. Allí, se ha pasado de una victoria de Bolsonaro con un 48,2 % del voto frente al 43,3 % de Lula da Silva a una victoria del izquierdista con un 50,4 % (un crecimiento de 7,1 puntos). También son destacables los crecimientos registrados por el nuevamente electo presidente en São Paulo, pasando del 38,2 % al 46,2 % (+8 puntos); en Rio de Janeiro, del 39,4 % al 46,9 % (+7,5 puntos) o en Distrito Federal, del 38,1 % al 45,7 % (+7,6 puntos).
El resultado de las elecciones no ha sido reconocido aún por la candidatura de Bolsonaro, pese a no haberse registrado incidentes, más allá de una extensión del horario de votación por dos horas (en la que apenas se emitieron unos 50.000 votos en todo el país) ante las peticiones de las dos candidaturas como consecuencia de problemas en el transporte público en varias ciudades y fuertes lluvias en la zona sur del país. En 2022, la victoria de Lula da Silva tampoco fue reconocida por el Partido Liberal, entonces encabezado por su padre, Jair Bolsonaro, ahora en prisión por instigar el intento de golpe de Estado que se produjo tras aquellos comicios. Lula da Silva, en cambio, sí ha sido reconocido como presidente electo por los distintos presidentes de los países de América Latina.

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